Rictus -novela

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Atacama Press, Estados Unidos, 2013.                            RIL Editores, Chile, 2010.

DISPONIBLE EN AMAZON, BARNES AND NOBLE Y FERIA CHILENA DEL LIBRO.

MUESTRA DEL 1ER CAPÍTULO.-

PRIMERO

ESCRIBES SOBRE EL FRACASO de escribir, me digo, después de reconocer, luego de veintitrés mil vueltas alrededor de la fea verdad, que no le pegas al temita y que ya deberías dejarlo. Pero no puedes, este es el nuevo problema. Porque ya estás a medio camino de jubilarte de las letras, pasada de los treinta, sin haber puesto un signo en papel impreso que no sea desde tu computadora. Y tal vez lo que ocurrió es que jamás te decidiste a dar el segundo paso y abordar esa historia que te crecía calladita, en el ovario izquierdo. La dejaste clavada en tus adentros y como todo aquello que ha nacido para otras causas, se enquistó. Y así se pegaron todos los canales y la poesía que llevabas dentro se fue secando, hasta volverse la arenilla que sale por tu oído, cuando duermes sobre el costado derecho.

Pero aún no quieres aceptarlo. Entonces vuelves a la página en blanco y piensas que un enjambre creará una laboriosa colmena que algún editor querrá comprarte de inmediato porque eres la top model que estaban buscando en cada una de las vueltas por la ciudad. Porque no sabían que vivías escondida detrás de un escritorio café, con dos cajones, uno de los cuales está apolillado, en turnos de doce a cinco peeme y a la constante espera de que un cliente lloroso entrara batiendo las puertas y las campanillas colgadas sobre ellas; y te sacaran del mundo de los puntitos donde te gusta ir a perderte para no extraviarte en este otro lado, donde debes esconder tus manuscritos y preguntar: «¿cuánto mide el fallecido?» con la sonrisa oblicua, detrás de la recepción de la casa de funerales.

Así empieza tu historia, la que no le cuentas a nadie porque te da vergüenza. Ni a tu familia, que piensa orgullosa que colaboras para una revista literaria. No les quisiste contar nunca que no te aceptaron, que tus críticas eran demasiado abultadas porque siempre te gustó dar tu opinión en todo, desde que eras niña y te echaban de la mesa porque los grandes tenían que hablar cosas de grandes y tú eras chica. Nadie imaginaba que tu única razón para interrumpir era ese cosquilleo irritante que te nacía bajo la lengua, que solo lograbas calmar cuando opinabas. Esa cosquilla aún te impulsa día a día a exhibirte mientras expones tu mirada.

Existes entre cadáveres, deudos y colegas de fúnebre profesión. Y aun te sorprende el maquillador, que has descubierto se maquilla a sí mismo, en un ritual enfermo de comunión que todavía, luego de tres años, no puedes incorporar ni en tu vida cierta ni en la otra, aquella que duerme paciente en la caja de cartón azul. Que ya también empieza a ser amenazada por los gusanos, no los carnívoros, sino los que disfrutan el festín de tus palabras cansadas. Te sales muy temprano, en frío, desde aquel mundo que reposas en la caja azul. A este otro, de los cuerpos, también fríos.

Pero qué más vas a hacer, te preguntas, en la urbe que apenas no te ha devorado, porque has sabido ganarle callejón a callejón, basurero a basurero, lamparón a lamparón. Tu batalla es queda, diaria y mientras te descubras respirante al amanecer qué más importa. Importa incluso más que acumular papeles, los tuyos, en el cajón apolillado, entre las fórmulas legales que debes completar ante el vacío del cliente, que mira con ojos de agua, los labios una línea, la voz que le tiembla desde el estómago, donde le nacen los espasmos de llanto y desde donde trata de contenerlos, porque nadie se permite llorar la muerte ante un extraño.

Entonces recuerdas los orígenes, el tiempo en que no había nada más que hacer en la ciudad de seis millones de habitantes, en que los escritores o intelectuales o artistas apenas se debatían entre talleres, entrevistas y colaboraciones y tú, que no eras ni una ni otra, menos tenías espacio en el no espacio de la cultura, no espacio otorgado durante años, milenios, a otros valores, a los pequeños dioses que pueden doblarse y guardarse en una cartera.

RESEÑA DEL CRÍTICO LITERARIO JOSÉ PROMIS, REVISTA DE LIBROS, EL MERCURIO, CHILE.

DOMINGO 29 DE JULIO DE 2012.

NOVELA DE DOBLE PERFIL.

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RESEÑA DEL CRÍTICO LITERARIO ANÍBAL AHUMADA, REVISTA ERCILLA.2012. CHILE.

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